Educación
Las cuatro causas para vender una acción siendo inversor en valor
Julián Ruggiero propone definir la venta al momento de comprar. Plantea cuatro causas válidas para vender y tres enfoques para decidir qué hacer cuando la acción sube, según la convicción que se tenga en cada empresa.
Cuándo vender es una de las consultas más frecuentes en la asesoría de RGG. Según Julián, la mayoría de los inversores pone su esfuerzo en optimizar la compra y pierde de vista la importancia de definir cuándo desprenderse de una acción. Su propuesta es tener un protocolo de venta pensado de antemano, sea el que plantea en esta nota u otro.
Por qué tener un protocolo
Pensar de antemano cómo actuar en cada situación evita decidir en el momento bajo emociones, impulsos y sesgos psicológicos, que suelen perjudicar la cartera.
Julián lo explica desde la neurociencia. El sistema límbico es la parte más primitiva del cerebro, donde residen las emociones y los impulsos. Permitió sobrevivir como especie: ante un león, el impulso era salir corriendo, y si la manada corría hacia un lado, seguirla sin preguntar por qué. A la hora de invertir esos impulsos juegan en contra, porque la inversión en valor suele ir en sentido contrario a lo que hace la mayoría.
El neocórtex, la parte más moderna del cerebro, es donde están la lógica y el razonamiento con los que se analizan el contexto y las empresas. Un protocolo armado con fundamentos apoya las decisiones en esa parte del cerebro justo cuando el inversor está más expuesto a actuar por impulso.
El por qué y el para qué de cada compra
Antes de comprar una acción hay que responder dos preguntas.
El por qué es la hipótesis de inversión, apoyada en el análisis fundamental y la valoración. Por ejemplo, que se trata de una empresa de calidad, con buenos fundamentos, una ventaja competitiva por intangibles o por escala y un modelo de negocios estable, y que una valoración por descuento de flujos de caja indica que cotiza por debajo de su valor.
El para qué es lo que se espera de esa acción. Puede ser aprovechar un ciclo económico, como comprar una empresa de commodities cuando el precio de su materia prima está muy deprimido y venderla cuando el ciclo se revierta. Puede ser una empresa de calidad para tener siempre. O puede ser una empresa mediocre pero muy barata, para vender cuando recupere precio. Esa respuesta define en qué circunstancias se va a vender, y Julián recomienda escribirla en pocas líneas al momento de comprar.
Las cuatro causas válidas para vender
1. La necesidad del capital
Es la más fácil de entender. Si la cartera es la jubilación o la complementa, en algún momento habrá que vender para vivir de ella. También puede ocurrir un imprevisto, como quedarse sin trabajo después de haber usado el fondo de emergencia. Cuando la venta es por necesidad, no hay análisis que esté por encima.
2. Cambió la hipótesis de compra
Si algo de la hipótesis inicial se deterioró, ya no hay fundamentos para seguir invertido. Por ejemplo, se compró una empresa por su ventaja competitiva duradera y con los años esa ventaja resultó no ser tal, por un error de análisis o porque se fue perdiendo: la empresa resigna márgenes y cuota de mercado. En ese caso, según Julián, hay que reconocer el error, vender y pasar de página, aunque sea con pérdida, en lugar de quedarse esperando que algo cambie.
3. Tres años sin revalorización
La hipótesis sigue en pie y los fundamentos no se deterioraron, pero el precio no se acerca al valor intrínseco. La inversión en valor pide paciencia dos veces: para esperar que la acción llegue a un precio con margen de seguridad y para esperar que el mercado reconozca su valor. Sin embargo, el dinero inmovilizado durante mucho tiempo tiene un costo de oportunidad, porque podría estar en otro activo que componga valor.
Julián toma como límite tres años, un plazo en el que, según él, coinciden Mohnish Pabrai en The Dhandho Investor y Guy Spier en The Education of a Value Investor. Si pasan tres años, la hipótesis se mantiene y el precio no arranca, se puede vender la posición.
4. La acción se revalorizó
La acción subió, por ejemplo un 10% o un 20% sobre el precio de compra, y aparece la duda entre venderla, mantenerla o rotarla a otra. Para esta situación Julián propone tres enfoques, que se explican en la sección siguiente.
Una baja del precio, por sí sola, no es una causa de venta. Si se compró una empresa de calidad, con ventaja competitiva y a un precio acorde, que el precio baje no justifica venderla.
Tres enfoques cuando la acción sube
Enfoque Graham
Benjamin Graham, el padre de la inversión en valor, no profundizaba en la calidad del negocio: buscaba comprar empresas muy baratas y venderlas cuando llegaban a su precio justo. Con este enfoque, una acción comprada con margen de seguridad se vende cuando el precio toca el valor intrínseco estimado, sin importar la calidad de la empresa.
Enfoque Buffett
Se aplica a empresas de gran calidad. La posición se mantiene sin importar a cuánto cotice, mientras la empresa conserve sus fundamentos, la calidad del negocio y la ventaja competitiva por la que se compró. Solo se vende si los fundamentos se deterioran o si se necesita el capital. Julián lo llama así por Coca-Cola: Buffett la compró después del lunes negro de 1987 y la sigue teniendo, aunque en varios momentos estuvo muy sobrevalorada.
Enfoque combinado
Se compra con margen de seguridad y la acción no se vende al llegar al valor intrínseco: se deja correr el precio, con un techo. Se vende cuando se cumplen dos condiciones. La primera, que el mercado pague una prima sobre el valor intrínseco calculado. La segunda, que haya un mejor destino para ese capital, como otra acción que en ese momento esté infravalorada. El tamaño de la prima es subjetivo y puede ser del 10%, del 20% o del 30%; Julián recomienda un 30%.
En el ejemplo de Julián, una acción tiene un valor intrínseco de 100, el mercado la lleva a 70 y se compra con un margen de seguridad del 30%. Con el tiempo, si la empresa es de calidad, el valor intrínseco también sube, y la decisión de venta se toma sobre el valor intrínseco de ese momento. Con el enfoque Graham, se vende cuando el precio toca ese valor. Con el enfoque Buffett, se mantiene mientras no se deterioren los fundamentos, aunque haya una burbuja financiera o un crac bursátil. Con el enfoque combinado, se vende si el precio supera al valor en el porcentaje fijado y hay otra inversión más atractiva.
Cada acción según su grado de convicción
Los tres enfoques se pueden aplicar igual a toda la cartera, pero Julián sugiere adaptarlos a cada posición, porque no todas las acciones tienen la misma calidad ni generan la misma convicción. Propone dividirlas en tres grupos:
- High conviction picks. Negocios de muy alta calidad, con una ventaja competitiva clara y modelos de negocio poco cambiantes. Son el eje de la cartera, las empresas que se quieren tener para siempre. Les corresponde el enfoque Buffett.
- Standard conviction picks. Buenos negocios que no llegan a ser extraordinarios, con una ventaja competitiva angosta o con dudas sobre si se va a mantener. A veces se suman para dar equilibrio sectorial a la cartera. Julián menciona a PayPal, cuyo futuro en medios de pago está en duda por la evolución de las fintech; a Target, un rey del dividendo con un nicho propio frente a Walmart; y a Meta, porque no se sabe dónde van a estar las redes sociales dentro de diez años. Les corresponde el enfoque combinado.
- Low conviction picks. Empresas con alta incertidumbre: tecnológicas disruptivas, empresas de commodities que dependen del precio global de su materia prima, negocios sin ventaja competitiva, muy cíclicos o difíciles de valorar, como las automotrices o las de semiconductores. Pueden tener un lugar en la cartera, sabiendo qué porción ocupan. Les corresponde el enfoque Graham. Julián da el ejemplo de Rio Tinto comprada con el hierro barato en un ciclo recesivo: se vende cuando el ciclo se revierte y la acción toca su valor intrínseco.
El grupo al que pertenece cada acción también define qué ponderación tiene dentro de la cartera.
Qué anotar al comprar
Julián recomienda dejar por escrito, al momento de comprar:
- El por qué: los fundamentos de la compra, en pocas líneas.
- El para qué: qué se espera de esa acción.
- El grado de convicción: high, standard o low conviction pick.
- El enfoque de venta que se va a aplicar: Buffett, combinado o Graham.
Después, lo más importante es respetar esa estrategia. Así, cuando el contexto genere dudas, la decisión se apoya en lo que se definió con lógica al comprar. Según Julián, el resultado de largo plazo de un inversor depende en un 30% de su habilidad para analizar y valorar empresas, y en un 70% de su temple.
Para repasar los conceptos de base, están las notas qué es el value investing y qué es el margen de seguridad.
Esta nota resume el video Cuándo vender una acción siendo inversor en valor. Las 4 causas válidas, publicado el 27 de agosto de 2025. Julián publica análisis de empresas y del mercado en el canal de YouTube de RGG Group.
Fundador y socio de RGG Group. Asesor financiero, experto en valoración y médico anestesiólogo (UNLP). AP CNV 1858.
Este contenido es informativo y educativo. No constituye una recomendación de compra o venta. Las inversiones implican riesgos; rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros. Las empresas se mencionan como ejemplos del video del 27 de agosto de 2025.